Creo que este tema despierta grandes posiciones que se deben tener en cuenta:- Primero, la prohibición de la píldora se ha transformado en una discriminación enorme para los tiempos en los que vivimos, y en especial, en Chile, cuando uno de los grandes lemas y objetivos de todo gobierno es el logro de la tan utópica equidad social. Creo que el dejar el acceso de la píldora a algunos sectores, e ir en desmedro de otros con esta decisión, marca nuevamente la diferencia entre las clases sociales, entre los derechos sociales y el sentido de pertenencia y marginación. La prohibición de la píldora para ser entregadas en consultorios, es uno de los más grandes retrocesos sociales del país en el último tiempo.
- Segundo. Centrarnos en el tema de la pastilla es minimizar el trasfondo socieducativo relacionado con la sexualidad humana, que debería ser legislada y ejecutada como uno de los grandes temas sociales en pro del desarrollo de la nación. Es minimalista y ridículo pensar en que "la píldora" es solución, o método único de manejo de la natalidad. En base a esto, es que vemos nuevamente, una gran deuda del gobierno. La Mala Educación sexual se nota y se hace presente, como los grandes problemas del país, con leyes pero sin ejecutores claros y significativos, en resumen, sin solución. Por lo tanto el tema acá es que el retiro de la pildora en consultorios es una amenaza para el control de la natalidad, pero abre la posibilidad de crear en base a dicho fallo, una estrategia pública completa (e idealista) de control preventivo de embarazos y ETS.
- En tercer lugar, es una nueva pérdida de los derechos de la mujer, específicamente, en el decidir cuándo tener hijos.
Finalmente, creo que de este paso en falso se debe recontruir la sexualidad en Chile, con educación, con prevención, en la que se protegan los derechos de los seres humanos. Siento que en alguna medida la píldora es abortiva, pues la vida comienza con la fecundación, con la unión del espermatozoide y el óvulo. Desde ahí mi reflexión. Cómo solución en casos de extrema urgencia, hemos perdido una opción, pero má allá de ello, todo lo que ha sucedido es la evidencia de que nos falta mucho aún en cuanto a educación sexual, en cuanto a prevenir, a entregar como derecho la opción de vivir una sexualidad, por sobre todo, preventiva, no sólo en cuanto a natalidad, sino, a la salud.